La pandemia de la Covid 19 nos ha mostrado que el sistema de salud de nuestro país es precario. No tenemos recursos profesionales suficientes, los establecimientos en todos nuestros niveles de atención no tienen condiciones adecuadas además de encontrarse desarticulados, ofreciendo niveles deficientes de coordinación para el manejo de pacientes. Adicionalmente, no alcanzan niveles de condicionamiento logístico adecuado. Esta situación no es reciente, la arrastramos desde hace décadas por lo menos.

Ante esta situación, existente en condiciones “normales” (contexto sin pandemia), la aparición y llegada de la pandemia al Perú, con su exigencia de recursos para atender la oleada de casos graves, obligó al ejecutivo a incrementar el número de establecimientos de salud, de camas disponibles (principalmente de UCI),(1) de equipamiento y por supuesto de recursos humanos.

Con un 30% de profesionales de salud (médicos incluidos) con licencia laboral por pertenecer a la población de riesgo para la Covid 19 y la apremiante necesidad de atender la presión de la demanda de los afectados, se promulgaron una serie de normas legales de emergencia, entre las que se encuentra la que adelantó el egreso de los médicos de los diferentes Programas de Segunda Especialización en Medicina Humana del país. La norma se enfocó en aquellas especialidades que podían integrarse de inmediato a la atención de los casos moderados y severos de Covid. Los residentes de las especialidades elegidas, adelantaron un mes la culminación de formación, la que normalmente acaba en el mes de junio de cada año, pero por el contexto, en el 2020 se adelantó para mayo.(2)

Está situación puede considerarse una oportunidad ganada para el sistema de salud, porque pudo incorporar de inmediato recursos profesionales que apoyen en la atención de los casos, así como también para los médicos residentes egresados, pues consiguieron trabajo de inmediato para sus especialidad o campo afín.

Oportunidad perdida

El 15 de noviembre del presente año está programada la realización del examen para el Concurso de Admisión 2020 para el Residentado médico a nivel nacional (al momento realizar esta publicación, el examen ha sido pospuesto para el 17 y 18 de noviembre), lo que significa que 2,621 médicos ingresarán a las diferentes especialidades que ofrece el SINAREME. Según lo descrito, la única diferencia con los años anteriores es que en vez de realizarse en mayo, el examen se realiza en noviembre.

Lamentablemente no es la única diferencia, la pandemia lo ha cambiado todo y los establecimientos de salud, donde se realiza la formación de los médicos residentes, no son la excepción; por lo que un espacio de análisis sobre la pertinencia para realizar el Concurso de Admisión, debió al menos ser pensado.

Aparentemente, la perentoria necesidad de realizarlo, estaría relacionada con la necesidad de especialistas que tiene el país (7000 según un post de este blog)(3) y asociada a la necesidad de proveer de recursos a nuestro sistema de servicios de salud; razón que justificaría holgadamente el concurso, pero que no necesariamente es así. Las razones de esta consideración las desarrollaremos a continuación.

EL EFECTO DE LA PANDEMIA EN LOS ESTABLECIMIENTOS DE SALUD

La pandemia ha generado una serie de cambios en la dinámica de los servicios de salud, que aunque se ha atenuado con el descenso de casos actual, se mantendrá en tanto el SARS-CoV-2 siga circulando. Los cambios de mayor importancia han sido:

  1. Cierre de servicios regulares para convertirlos en áreas de atención Covid.
  2. Disminución de las prestaciones asistenciales y procedimientos de diagnóstico y tratamiento.
  3. El aforo en todos los servicios fue reducido al 50% o menos.

¿Qué consecuencias tienen estas medidas en la formación de los residentes?

En forma global se redujo y en muchos casos se suspendió el cumplimiento de los planes curriculares de las especialidades médicas. Por ejemplo, al suspenderse las cirugías electivas, los residentes dejaron de operar y aunque luego se reiniciaron, la cantidad de intervenciones no alcanza los niveles prepandémicos. También se suspendieron los procedimientos intervencionistas, los procedimientos de de diagnóstico por imágenes, los procedimientos endoscópicos y administración de terapias complejas (radioterapia, tratamientos oncológicos). En general, todas las prestaciones se redujeron y por ende las oportunidades de formación práctica y de procedimientos que deben cumplir los residentes, no han llegado a los niveles usuales o necesarios.

Considerando que las medidas para enfrentar se implementaron a mediados del mes de marzo y que estas restricciones estuvieron completas desde abril, tendríamos que hasta el mes de octubre los residentes de la mayoría de especialidades han dejado de cumplir seis meses de rotaciones asistenciales para completar sus planes curriculares de formación. Sumemos a esta situación que aún no se tiene claro hasta cuando continuarán estas restricciones.

… hasta el mes de octubre, los residentes habrían dejado de cumplir con seis meses de rotaciones asistenciales de su plan de formación…

Para visualizar la situación descrita pondremos un ejemplo. Un residente de primer año de cardiología, que hasta marzo debía cumplir con sus rotaciones de hospitalización, medicina interna y UCI general entere otras, requiere continuar rotando, pero a raíz de la pandemia no ha podido cumplir con todas sus rotaciones; UCI general porque está restringida para atender a los pacientes Covid y por el aforo reducido, solo hay cupos para residentes de las especialidades específicas. Podría proceder entonces con su rotación de ecocardiografía, pero por la reducción del aforo, de 2 o 3 residentes que podían estar con un asistente, ahora solo puede permanecer uno. La situación lo lleva a tener que repetir un mes de hospitalización u otro servicio, pues no puede quedarse en casa porque por las normas no le corresponde.

Haciendo algunos cálculos es posible estimar que si hasta el mes de marzo del 2021 (12 meses de las medidas contra el Covid 19) se mantienen las restricciones y los aforos siguen reducidos a la mitad, cada residente de segundo año, no habrá cumplido entre 5 a 6 meses de las rotaciones previstas en sus planes curriculares, lo que representa, hasta el vigésimo mes de su residentado que se cumple en marzo, que más del 25% de la formación prevista en los planes curriculares no ha sido cumplida o cubierta. A esto se agrega que en cada rotación no se realizan la cantidad de procedimientos y prestaciones normales, lo que evidentemente afecta el logro de los estándares de formación.

Las restricciones para movilizarse

La movilización está restringida en general e impedida entre establecimientos, lo que significa que un residente que debe cumplir rotaciones de perfeccionamiento en establecimientos que no son su sede docente, no pueden hacerlas. La imposibilidad de las “rotaciones externas” se relaciona además con los aforos reducidos que debe cumplirse en todos los establecimientos hospitalarios así como a la de no poder viajar al extranjero, donde los residentes de ultimo año efectúan también rotaciones de formación.

Tenemos entonces que ambos tipos de rotaciones han sido suspendidas por la pandemia, lo que evidentemente va en desmedro de completar la formación de acuerdo a los planes curriculares y los estándares mínimos definidos por el sistema.

LA COVID 19 Y SU PREVENCIÓN OCUPACIONAL

El coronavirus causante de la Covid 19 es un virus de alta transmisibilidad y potencial letalidad, por lo que el gobierno peruano ha establecido que la infección por el SARS-CoV-2 es una enfermedad ocupacional. Este status legal obliga a los empleadores de salud a brindar sin distinciones la logística para prevención, las condiciones y prestaciones para la recuperación de los trabajadores de salud que resulten afectados y las indemnizaciones que correspondan en caso un trabajador sea afectado por la Covid.

En este contexto, ¿qué pasaría si un residente en rotación externa del MINSA a EsSalud o viceversa, adquiere la infección en un establecimiento que no es de su organización? ¿Quién lo cubre? ¿Quién lo indemniza?

Este es un aspecto que requiere ser definido para recibir a los residentes que ingresen.

ALGUNAS CONCLUSIONES

El tema de la pertinencia de efectuar el concurso en el contexto de la pandemia es amplio y no puede agotarse en un solo manuscrito. Aspectos tales como la evaluación y acreditación de los campos clínicos (considerando además que dos universidades nacionales que los tenían no han sido licenciadas),(4) que han sido “automáticamente” autorizados hasta el 2023,(5) el apoyo o soporte que están brindando las universidades a sus residentes en este contexto de pandemia y la modalidad presencial adoptada para tomar el examen 2020, que incrementará el riesgo de infección de los postulantes y cuidadores, son temas que también podrían ser abordados.

Sin embargo, para los fines del presente manuscrito, el punto crucial es ¿alcanzarán los niveles de competencias y estándares mínimos los residentes que egresarán en los próximos años?, considerando lo que hasta el momento no han completado los residentes que actualmente están en formación. ¿Cómo será en el caso de los residentes que ingresarán? que no solo lo harán en un contexto de prestaciones reducidas, sino que además ingresan en un mes (diciembre), que por lo general es de menor demanda.

Lo anterior es un problema hasta el momento latente, pues en junio del 2021 egresará una promoción de residentes que con seguridad no habrá completado todas sus rotaciones, situación que entrará en conflicto con la Ley del SINAREME y la Ley Universitaria, que contemplan que los títulos se otorgan cuando el médico de segunda especialización completa todo su plan curricular y de estudios.

¿Qué se hará en ese momento? ¿Se les dará el título de especialistas sin haber completado su plan de formación? ¿Las organizaciones que los emplean durante sus años de residentado ampliarán la permanencia? Si se amplía la permanencia ¿bajo qué condiciones o modalidad se hará?

El problema no es ni básico ni pequeño pues estamos hablando de una primera promoción de más de dos mil médicos para el 2021 y otra cantidad similar para el 2022. Queda entonces la pregunta ¿cómo se afrontará esta situación?

Te agradeceremos valorar la publicación, nos servirá de mucha ayuda.

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REFERENCIAS

  1. As.com. “Coronavirus Perú: La Evolución De La UCIs y El Pronóstico De Vizcarra.” AS Perú, AS Peru, 20 May 2020, peru.as.com/peru/2020/05/20/actualidad/1589990960_495106.html.
  2. “Decreto Legislativo Que Establece Medidas De Carácter Excepcional Para Disponer De Médicos Especialistas y Recursos Humanos Para La Atención De Casos COVID-19-DECRETO LEGISLATIVO-N° 1512.” El Peruano, busquedas.elperuano.pe/normaslegales/decreto-legislativo-que-establece-medidas-de-caracter-excepc-decreto-legislativo-n-1512-1866264-3/.
  3. Verástegui, Julio Medina. “RETOS Y PERSPECTIVAS EN LA SALUD. Comenzando Con Lima.” Voces En Salud Pública, 5 Nov. 2020, vocesensaludpublica.blog/2020/10/09/retos-y-perspectivas-en-la-salud-comenzando-con-lima/.
  4. “Lista De Universidades Denegadas.” SUNEDU, www.sunedu.gob.pe/lista-de-universidades-denegadas/.
  5. “Decreto Supremo N° 016-2020-SA.” Gobierno Del Perú, www.gob.pe/institucion/minsa/normas-legales/483421-016-2020-sa.
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Andrés Morán Tello
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Andrés Morán Tello
10 months ago

Este artículo incide sobre una problemática muy importante: la formación de los médicos especialistas en el país, ahora seriamente afectada por la pandemia que nos aqueja. ¿Esta situación es una oportunidad perdida o una oportunidad ganada?, nos pregunta su autor, claramente llamándonos a la reflexión y, sobre todo, a la acción. Creo que debería ser una oportunidad ganada. Toda crisis esconde en sus sombras una oportunidad. Es hora, por ejemplo, para muchas especialidades en medicina, de pensar en fortalecer la formación del especialista para la atención también en el primer nivel de atención. ¿Acaso los servicios del primer nivel de atención no necesitan la presencia de algunas especialidades médicas básicas en su diario accionar?, ¿los especialistas se tienen que seguir formando casi exclusivamente en los hospitales y, dentro de estos, en sus unidades de hospitalización?, ¿cómo, en medio de las serias restricciones que impone la pandemia, se puede mejorar la calidad de la formación de los especialistas?, ¿qué métodos de aprendizaje se requieren fortalecer para lograr formar a los especialistas en el mismo período de tiempo, con la misma duración, con la que se venían formando los médicos especialistas?, ¿o se aumentarán los años de estudios?
Estas y muchas interrogantes más deberíamos intentar resolverlas, a fin de convertir en una oportunidad bien aprovechada esta difícil situación que nos trae la pandemia y nos pone enormes retos para proseguir con la formación de los recursos humanos de salud en el país.

Giovanni Meneses.
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Giovanni Meneses.
9 months ago

Interesante tema de actualidad, que afecta el sistema de residentado médico y que todo gestor en formación de recursos humanos en salud debe tener presente. Sus consecuencias serán difíciles de ser calibradas hasta que el peso de los acontecimientos nos las revelen. Por lo demás, muy completo y lúcido análisis de la problemática por parte del autor,

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