La Mayor Epidemia del siglo XIX

La oportunidad e importancia de la publicación de este libro radican en el tema que trata y en el enfoque metodológico que utiliza el autor. La fiebre amarilla es considerada una de las enfermedades emergentes de mayor preocupación por su alta letalidad, en la que a pesar de los conocimientos alcanzados todavía encierra misterios por develar. De otra parte, la aproximación histórica que el autor adopta, pone en relieve aspectos de importancia para comprender las razones de su expansión y las consecuencias de su eventual reemergencia en el país.
La fiebre amarilla es una enfermedad infecciosa cuya difusión en el mundo, fue consecuencia de la expansión económica y comercial de los países europeos. Fue traída a América a través de los barcos, que transportaban el reservorio y el agente vector. Desconocida en estas tierras, rápidamente diezmó poblaciones y paralizó muchas de las empresas de expansión y explotación europeas. La más importante de ellas, la construcción del canal de Panamá, tuvo que ser postergada hasta que investigadores de Cuba y EEUU descubrieron el virus y el modo de transmisión. La enfermedad se difundió en todos los espacios donde el vector pudo sobrevivir, desde las costas de América del Norte y el Caribe a las costas de América del sur. Contribuyeron a esto el clima, las condiciones sanitarias y la existencia de personas infectadas y susceptibles. Fueron afectadas ciudades como New York, Buenos Aires y La Habana sufrieron varios brotes epidémicos. La vacuna, desarrollada en 1937, terminó por confinar la fiebre amarilla a las áreas rurales de regiones tropicales, donde se comporta como una zoonosis trasmitida por vectores diferentes al vector urbano; sin embargo aún persiste en muchos países en los que después de la introducción de la vacuna se han presentado brotes epidémicos. Con el cambio climático y la reintroducción del vector (Aedes aegypti) en muchas de las regiones crece la preocupación por su reemergencia en sus antiguos predios y su emergencia en nuevos. No debe sorprender, entonces, la advertencia expresada por varios investigadores acerca de la posibilidad de reemergencia de la fiebre amarilla urbana, en ciudades donde el vector se ha instalado y difundido, la migración de población es intensa y la cobertura de vacunación es baja. Nada impide que se desarrollen los mecanismos epidemiológicos propicios para la reemergencia de la fiebre amarilla urbana. En el país hay fiebre amarilla selvática, transmitida por otro vector, pero hay indicios que la urbanización es sólo asunto de tiempo y de cambios biológicos que posibiliten la adaptación del virus. Esto ya ha sido advertido en el Brasil a raíz de un brote epidémico de fiebre amarilla selvática y en Santa Cruz (Bolivia).
La importancia del libro, que en las siguientes páginas nos muestra el transcurrir de una epidemia de fiebre amarilla ocurrida en Lima en la segunda mitad del siglo XIX, en la que existieron condiciones propicias para la difusión del virus: cambios climáticos, adaptación del vector, movimientos migratorios, mal estado de salubridad y servicios de salud escasos y mal implementados. A esto se sumó, en aquel entonces, la falta de conocimiento acerca de las causas que posibilitan la expansión del virus, es decir su epidemiología. Por tanto las medidas de control y prevención se implementaban a ciegas. Pero el libro no queda ahí. Además de describir la historia natural de la epidemia de 1868, que durante cuatro meses asoló Lima y Callao, describe el escenario, las costumbres, las instituciones e ideas de la época, y devela relaciones importantes, como la de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con el gobierno nacional y los gobiernos locales. También, analiza el trasfondo político e institucional y el papel que jugaron en las decisiones para el control de la epidemia.

Puede descargar el libro aquí.

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