Autor: Curso: Historia de la Salud
Docente: Ada Pastor GoyzuetaEscuela: Medicina Humana 

La medicina en el Perú parte de un concepto importante: el cuerpo como sede de la existencia del hombre, la base de nuestra identidad, el eje de nuestra actividad e interactividad en un entorno natural, social o mítico. Y cada cultura en el Perú antiguo ha expresado a través del arte o rituales el significado del cuerpo, estudiando no solo los aspectos físicos observables sino los órganos y sistemas que lo componen, realizando operaciones para aliviar enfermedades que lo afectan o describiendo las diferentes patologías que suceden en él. Por lo cual, se puede afirmar que la medicina en el Perú ha logrado el desarrollo de la medicina y de la salud no solo en el Perú sino también en el mundo. Y ello se ha alcanzado sobre todo gracias al aporte de tres culturas fundamentales: la cultura Sechín, la cultura Paracas y la cultura Moche.

Hace 1500 a. C. en el antiguo Perú, a unos 400 km al norte de lo que hoy es la ciudad de Lima, se ubicaba una cultura preincaica, cuyos pobladores se atrevían a “abrir” el cuerpo humano, se introducían en él, observando y describiendo mediante imágenes los órganos del cuerpo humano. Ellos grabaron en piedra todo lo que observaban dejando sentado que conocían la anatomía humana y constituyendo quizá los testimonios más antiguos de disecciones humanas realizadas en el mundo (Gonzales, 2018). Pero ¿qué importancia tiene a nivel internacional si a la par se desarrollaron culturas milenarias como Egipto o Mesopotamia que también lograron avances en medicina? Una gran importancia, debido a que los grabados en piedra de la cultura Sechín constituyen un monumento histórico lítico único en el Perú que exhibe una gran variedad de representaciones anatómicas técnica y artísticamente elaboradas; a diferencia de Egipto, cuyo “Libro de los muertos” no contenía ninguna descripción gráfica de un órgano anatómico; o la medicina mesopotámica, considerada la más antigua, pero que no contenía ningún testimonio de anatomía humana (Gonzales, 2018).

Es por todo ello que, se puede considerar que es en Sechín donde se encuentra el origen del estudio de la anatomía y la disección.

Asimismo, durante el 600 a.C. coincidiendo con el ocaso de la cultura Chavín, se originó una cultura que destaca en el campo de la neurocirugía, con las famosas trepanaciones craneanas, hechas por los pobladores de la cultura Paracas para curar fracturas, problemas mentales, secuelas de guerra, dolores de cabeza, usando para ello analgésicos como la coca o la chicha, además empleaban algodón, gasas y vendas; se usaban cuchillas de obsidiana, sílex, bronce, cobre, tumis o cuchillos con filo de medialuna, bisturís y pinzas (Alvarado, 2020). Se perforaba el cráneo con la fresa de obsidiana y luego se raspaba con o excavaba el hueso dañado con el cuchillo, para luego obturar la abertura con planchas de oro o calabaza, esto permitía la cicatrización sin problemas . Esta técnica se perfeccionó en la época de los Incas, quienes fueron muy exitosos en las trepanaciones. Sin embargo, ¿la tasa de éxito no podía ser mayor a la que se conseguiría en otros países que poseían un estudio más versado en el tópico o sí? Definitivamente sí, según David Kushner, las operaciones realizadas durante el período más temprano alcanzaban una tasa de supervivencia del 40% con una mejoría de hasta un 75%-83% durante el período Incaico en contraste con el 46% al 56% que se alcanzó durante Guerra Civil Americana (Kushner et al., 2018). Esto se pudo deber al amplio conocimiento anatómico, puesto que, respetaban el trayecto de los senos venosos del cerebro por medio de puentes óseos. Un aporte asombroso que de haberse valorado a tiempo hubiera mejorado el campo de la cirugía.

Otra cultura igual de relevante para el campo de la medicina fue la cultura que Moche, esta cultura surgió en el Intermedio Temprano, durante el 100 a.C. y el 800 d.C. y la grandeza de los Moche reside en la cerámica, a través, de sus huacos retratos que ahora sirven como un registro detallado de las enfermedades que padecían los

pobladores de aquella época. En este registro artístico destaca la patología; es decir, la evidencia cerámica iconográfica de algunas dolencias que padecieron los antiguos pobladores. Entre ellas destaca: el hemangioma labial, la sífilis, se observan gemelos siameses con duplicación craneofacial, la exoftalmia y acromegalia, el síndrome de Crouzon, la enfermedad de Graves Basedow, la parálisis facial, la ceguera, la Bartonelosis, la Uta que era una enfermedad endémica, la Leishmaniasis, la tuberculosis entre otras enfermedades (Alvarado, 2020). Además, los moches resaltaron la importancia de la fecundidad y la sexualidad, con los famosos huacos eróticos, describiendo así también enfermedades de transmisión sexual (Alvarado, 2020). Esto quiere decir que a pesar de que en el Perú antiguo no hubo escritura esto no fue una limitación para realizar un detallado registro de enfermedades.

En suma, las culturas antiguas del Perú han logrado otorgar grandes aportes al desarrollo histórico de la medicina no solo del Perú sino del mundo en general; desde la cultura Sechín donde se encuentran los orígenes de la anatomía y la disección, pasando por los Paracas quienes alcanzaron tasas de sobrevivencia impresionantes en el campo de la neurocirugía y por último los Moche, quienes realizaron un registro detallado y artístico de prácticamente la mayoría de enfermedades que padecían los pobladores peruanos de aquella época. De más está decir que estas culturas son solo una muestra del impresionante avance médico de los pobladores del antiguo Perú, que lamentablemente son poco reconocidos, en su mayoría opacados por el desarrollo de la cultura occidental, que claramente no tenemos por qué envidiar. Y, por el contrario, revalorar lo nuestro y aprender de los que nos precedieron debería ser el fin que debemos perseguir para honrar su nombre y rescatar sus aportes.

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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Kushner, D. S., Verano, J. W., & Titelbaum, A. R. (2018).
  2. Trepanation Procedures/Outcomes: Comparison of Prehistoric Peru with Other Ancient, Medieval, and American Civil War Cranial Surgery. In World Neurosurgery (Vol. 114, pp. 245– 251). Elsevier Inc. https://doi.org/10.1016/j.wneu.2018.03.143
  3. Gonzales, J. M. (2018). El conocimiento anatómico en el Perú preincaico. Hospital Gral. de Agudos “Dr. Ignacio Pirovano”, 131(4), 4.
  4. Alvarado, D. (2020, septiembre 12). Una comprensión andina del cuerpo [Archivo de video]. Recuperado de https://drive.google.com/file/d/1-JJPibJ3p_w533Wl9a_VagX3JLg2goKD/view

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