Autor: Lucero Nayely Carlos MezaCurso: Historia de la Salud
Docente: Ruth Arroyo AguilarEscuela: Medicina Humana 

Perú es uno de los países con más muertes confirmadas por COVID – 19 y ello es debido en gran medida al deficiente sistema de salud que se posee; no obstante, eso es el resultado de muchas décadas donde las condiciones políticas y económicas se deterioraron provocando una disminución en la inversión en salud. Por otro lado, no es la primera vez que una enfermedad azota en gran magnitud al Perú, puesto que, en 1991 el cólera hizo su aparición; en una época donde los bajos niveles socioeconómicos poseían salubridad e higiene deficientes, haciendo potencialmente que el país se convirtiera en un foco de contagio, asimismo, pese a que las condiciones de salubridad se han mejorado en la actualidad distribuyendo a más personas agua potable y alcantarillados, la población en general no parece mejorar con sus hábitos de higiene, sino hasta después de la llegada del COVID – 19, ejemplo claro de ello es el correcto lavado de manos, lo cual ha sido muy difundido en estos últimos dos años como medida de prevención y debido a que muchos no saben cómo realizarlo pese a ser practicada desde el siglo XIX. Por ello, en las siguientes líneas se abordará sobre dos grandes enfermedades que golpearon al Perú en menos de un decalustro con grandes tasas de letalidad, el cólera y la COVID – 19, ¿en qué contexto se desarrollaron o desarrollan?, ¿quién tiene la responsabilidad?, ¿cómo se puede mejorar en el futuro? (1)

El origen del cólera es atribuido a un barco asiático que visitó varios puertos peruanos con tripulantes enfermos de cólera cuyas deposiciones fueron arrojadas al mar, por ello la costa fue en un inicio el lugar más afectado, el barrio de la Candelaria en Chancay fue el primero en registrar casos los cuales primero se asociaron a una intoxicación pues presentaban diarrea aguda, vómitos y calambres. Los casos fueron incrementando y es en el departamento de Cajamarca donde se observó la letalidad más alta del país, debido a la marcada pobreza y la ruralidad del departamento, que hacían que la mayoría de la población viviese alejada de los centros de atención médica. Por otro lado, el contexto en el cual estaba el Perú no era muy favorable pues las zonas marginales de las ciudades de la costa tuvieron un acelerado crecimiento demográfico por la llegada de migrantes del campo que huían del desempleo, la crisis agraria y de la violencia terrorista, siendo este crecimiento superior a la construcción de la infraestructura sanitaria en estas zonas aumentando la concentración de la población y la vulnerabilidad de contagio de la misma. Asimismo, la economía peruana fue afectada fuertemente, pues Perú era uno de los focos infecciosos, por ello, los países del Grupo Andino impusieron severas restricciones a las exportaciones peruanas como Ecuador quien prohibió la compra de alimentos peruanos; Bolivia en donde se incineraron conservas de pescado del Perú; Argentina donde se prohibió importar pescados y mariscos peruanos y en Paraguay donde se inspeccionó a los pasajeros que llegaban del Perú, lográndose un cierre de fronteras, considerándose al Perú, un país insalubre. A pesar de ello, el cólera se extendió a todos los países de América Latina, con excepción de Uruguay y Paraguay. Además, para controlar esta pandemia hubo medidas preventivas que se adoptaron a partir de enero de 1992, que implicaba la modernización de las normas sanitarias, así como el uso de campañas masivas para difundir buenas prácticas de higiene como el lavado de manos con agua y jabón, uso de gotas de lejía o cloro en el agua para hacerla potable, segura para beber o preparar los alimentos y el Estado inició obras de saneamiento básico. Con todo ello, el Perú pudo afrontar esta pandemia, la cual aún no ha desaparecido pero ya se tiene un mejor control de ella. (1,2)

A pesar, de ya haber experimentado una crisis sanitaria por la que se tuvieron que mejorar las políticas, parece no ser suficiente para afrontar la actual pandemia por COVID – 19 pues aún se conservan hospitales viejos; falta de materiales, laboratorios especializados, camas, ventiladores, especialistas; una población geriátrica abandonada; médicos mal remunerados y falta de equipos de bioseguridad para combatir a este nuevo virus. El contexto en el cual llegó esta pandemia al Perú tampoco fue favorable pues la inestabilidad política que se vivió y vive ha influenciado en el mal manejo de los recursos; sin embargo, responsabilizar de todo al Estado es un error pues con la crisis han salido a relucir los intereses personales de muchos, siendo así que la tasa de desempleo formal aumentó para “reducir los gastos de las empresas” sin pagarles una adecuada liquidación por los años laborales, los bancos no brindaron una opción para reprogramar las deudas provocando que la población se endeude; por otro lado, el problema de la informalidad se hizo más notoria así como el aumento de la delincuencia e inseguridad ciudadana. Asimismo, la población, en su mayoría, fue muy reacia a seguir las normas de bioseguridad, esto es consecuencia de no haber impulsado adecuadamente, ya sea por falta de publicidad o interés de la población, las medidas sanitarias que ya se habían dado durante otras epidemias o pandemias como el cólera, provocando así una falta de buenos hábitos para el cuidado de su salud; dichas medidas o campañas debieron ser impulsadas por personal de salud (médicos, enfermeras, obstetras, etc.) desde hace ya muchas décadas, lo cual si bien es cierto que existieron al parecer no impactó sobre toda la población peruana. Por otro lado, la educación sanitaria en las escuelas es importante para formar una nueva población con cultura sanitaria; no obstante, muchos colegios del país priorizan la educación en ciencias y matemáticas, dejando de lado cursos en los que se necesita lectura, asimismo, no existe un curso específico que enseñe sobre el cuidado de la salud personal. (3)

En conclusión, pese a que estas dos grandes pandemias se presentaron en distintos contextos, existe la necesidad de educar a la población en el cuidado de su salud, aumentar la inversión al sector salud y sancionar actos que van en contra o afecten la salud, ya sea a nivel físico, mental, psicológico, social, económico, entre otros de la población. Es cierto que cada época tiene diferentes contextos y cada una de las modificaciones que se hace a las normas para el sistema de salud se adaptan a ello; sin embargo, la tecnología actual es muy capaz de prevenir distintos hechos y ello puede ser de gran ayuda para posteriores pandemias o epidemias, además, se tiene que tener claro que el mejoramiento del sistema de salud en el Perú es un trabajo en el que participan y son responsables todos (políticos, médicos, empresarios, estudiantes, la familia, etc.), por lo que si hay un adecuado manejo se podrá combatir una nueva pandemia porque se sabe que la COVID – 19 no es la primera ni la última enfermedad que azota a la humanidad.

Referencias

  1. Maguiña Vargas Ciro, Seas Ramos Carlos, Galán Rodas Edén, Santana Canchanya Jimmy Jesús. Historia del cólera en el Perú en 1991. Acta méd. peruana [Internet]. 2010 Jul [citado 2021 Ago 15] ; 27( 3 ): 212-217. Disponible en: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1728-59172010000300011&lng= es.
  2. El Perú en los tiempos del cólera: la epidemia que se ensañó con los pobres (crónica) [Internet]. Elperuano.pe. [citado el 16 de agosto de 2021]. Disponible en: https://elperuano.pe/noticia/96172-el-peru-en-los-tiempos-del-colera-la-epidemia-que-se-ensa no-con-los-pobres-cronica
  3. Maguiña Vargas Ciro. Reflections on COVID-19 infection, Colegio Medico del Peru and the Public Health. Acta méd. Peru [Internet]. 2020 Ene [citado 2021 Ago 15] ; 37( 1 ): 8-10. Disponible en: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1728-59172020000100008&lng= es. http://dx.doi.org/10.35663/amp.2020.371.929.
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