Autor: Gustavo Paz Soldán AraujoCurso: Historia de la Salud
Docente: Ruth Arroyo AguilarEscuela: Medicina Humana 

El nuevo siglo trae consigo nuevas oportunidades, pero también nuevas dificultades. La especialización, surgimiento de nuevos campos de investigación, tecnificación de las ciencias, y el crecimiento exponencial de los corpus teóricos, en donde los saberes de un estudiante, luego de 15 años de comenzada su carrera, el conocimiento e investigaciones en un cierto campo se habrán duplicado y solo un 15% de lo que haya aprendido en ese punto se conservará (1); siendo todos enmarcados ahora en un contexto de crisis mundial debido a la pandemia de Covid-19 desde inicios del año 2020, lo que conlleva el plantearse como nuestra facultad de medicina puede adaptarse para esta nueva era. Todo lo mencionado puede ser ejemplificado en las grandes diferencias entre las dos principales enfoques de investigación actuales, que son en primer punto hacia una medicina familiar y comunitaria con relación a enfermedades ocupacionales, ambientales, no transmisibles y relacionadas a determinantes sociales (tuberculosis, anemia, de transmisión sexual, etc.); y en otro punto está la investigación en genética, farmacogenómica, bioinformática y la articulación de la tecnología con la mejora de los sistemas de salud para su mejoramiento (2,3). Todos estos cambios tienen que partir desde una perspectiva histórica en nuestra facultad, definir a los símbolos que deben de guiar y personificar a los nuevos estudiantes de medicina y a la facultad en sí misma son necesarios para la inspiración de nuevas generaciones de estudiantes que verán en esta una base digna de la que comenzar en sus estudios. Para que posteriormente de esto se adapten los modelos educativos y cursos impartidos para las necesidades de un nuevo mundo globalizado. En el presente trabajo se proponen algunas propuestas para nuevos símbolos dentro de la facultad, considerando su historia e importancia social, y los cambios en cursos y metodologías; todas considerando los profundos cambios que han generado y continuarán generando la pandemia.

Los símbolos son objetos o elementos que se encargan de representar y evocar sentimientos de unidad dentro de un grupo de personas o entes (4). Partiendo de esto, un símbolo puede ser el punto de unión en el cual un conjunto de personas puede verse reflejada, ya sea en sus valores, ideas, conductas o apariencias, ya que la categoría de estos elementos también es heterogénea en lo que pueden ser físicamente. Por tanto, podemos inferir que es necesario que exista un símbolo unificador dentro de una institución para que esta logre expresar lo que representa, como en el caso de las universidades en las que banderas o artilugios pueden ser usados para tal fin. En el caso de San Fernando, en sus inicios y hasta los días contemporáneos es bastante conocido el caso de Hipólito Unanue y el de Cayetano Heredia, como fundador y reformador de la facultad en sus primeros años respectivamente. Pero a su altura fue elevado posteriormente la figura de Daniel Alcides Carrión, como mártir de la medicina peruana por el haberse inoculado el bacilo de la verruga peruana, acción que luego demostraría que dicha enfermedad y la fiebre de la oroya (primera fase de la verruga) eran en realidad una sola enfermedad; debido a este sacrificio es que se le otorga un estatus elevado en el colectivo médico y se vuelve símbolo de un estudiante de medicina a través de distintivos post mórtem como “Mártir de la medicina peruana” en 1885, “Héroe nacional” en 1991, “Maestro de la medicina peruana” en 2002 o que la verruga peruana pasara a denominarse la enfermedad de Carrión (5,6). Su figura representa que, a pesar de sus difíciles circunstancias sociales y políticas, debido a su color de piel y situación nacional luego de la guerra con Chile, se puede aún dar grandes aportes a la medicina hasta con la propia vida, inspirando con su labor a muchos otros casos similares como los de Hemilio Valdizán, Carlos Monge o Seguín (7). Pero su figura ha sido altamente explotada como algo ceremonial y dentro de homenajes, perdiendo parte de la fuerza simbólica que conservaba y a la vez deshumanizándolo como alguien que no dudó en inocularse, cuando algunas fuentes denotan a través de cartas su gran preocupación al hacerlo y el miedo que le vino (6). Es debido a esto último que considero que es necesario que para un futuro se debería de refundar la imagen de Carrión como un símbolo para las clases más bajas y para los estudiantes de medicina, incluyendo dentro de este discurso la humanidad del personaje al expresar las emociones que sintió en esos momentos, siendo así más cercano para todos. Sin embargo, en este nuevo contexto de pandemia también se puede tomar la figura de más de 400 médicos que han fallecido producto de la pandemia dentro del país que continuaron trabajando a pesar de los riesgos (8), o el de los internos de medicina que regresaron a laborar en el segundo año de pandemia a pesar de que a muchos aún no vacunaban, teniendo implementos pobres, sujetos ya generalmente a accidentes dentro de los hospitales (9); siendo estos individuos posibles imágenes que podamos rescatar de esta pandemia. Además de estas también existen una gran cantidad de personajes notables como Carlos Monge Medrano, que investigó a la enfermedad de altura, siendo un único en la investigación a personas que muchas veces no eran aceptadas en la sociedad de la época; a Manuel Odriozola, que fue destituido de su cargo de decano pero que continuó con su labor de la enseñanza médica a través de la fundación junto a su séquito de la fundación de la Academia Libre de Medicina; Cayetano Heredia, que también fue destituido del cargo de decano pero que logró regresar y terminar por ser uno de los partícipes de la creación de un nuevo plan de estudios en la facultad y de su práctica refundación oficial al unirse nuevamente con la universidad San Marcos (7). De todos estos nombres y acontecimientos se puede extraer el espíritu de lucha que caracteriza a la facultad y pueden ser usados como símbolos para una nueva etapa en esta, no obstante, es incuestionable el nivel de conocimiento e impacto que genera la figura de Carrión como un mártir y del cual sería ideal realzar nuevamente su imagen.

En cuanto a la educación, esta se debe adaptar a los nuevos campos de investigación y desarrollo de las ciencias médicas, tanto a nivel mundial como local. Con relación a las prioridades de investigación a nivel nacional y las más novedosas mundialmente, están la medicina social, enfermedades relacionadas con hábitos como las metabólicas, ocupacionales, mentales, o relacionadas al contexto como enfermedades zoonóticas, tuberculosis, malnutrición, anemia; entre otras como enfermedades de transmisión sexual o cáncer. Mientras que otras fronteras también apuntan hacia la ingeniería genética (edición genética, creación de “esposomas” que son copias de nuestros genomas), informática biomédica y el big data (10,11). Teniendo en cuenta ambos puntos y haciendo una comparación entre las mallas curriculares de la currícula actual de la carrera de Medicina Humana (2018) con las de otras universidades peruanas destacadas en el campo como la universidad peruana Cayetano Heredia, Universidad Peruana de Ciencias y la Nacional de Trujillo, según datos tomados de la Revista América Economía del 2019 y del ranking de la SUNEDU del 2018; en donde en ambas se posiciona a la UPCH como la primer universidad, seguida en caso de San Marcos y UPC en la SUNEDU y por la UNT en la primera revista mencionada (12,13). Desde esta comparación y tomando en cuenta el primer punto de la medicina familiar y afines, existen diferencias como la presencia de cursos de nutrición y metabolismo (conductas saludables) pero luego de eso bastante similares, pero puede haber una mayor deficiencia en la rigurosidad que estos tienen o en el interés de los estudiantes, como se muestra en un estudio que muestra que en el curso de epidemiología, solo el 10% de trabajos de investigación finales son publicados (14), además que en cursos de este tipo no se suelen mencionar problemas sociales importantes como la violencia y derechos humanos en un 50% (15). Las propuestas para mejorar esto es la de actualizar los temarios de estos cursos para las cambiantes problemáticas sociales y el de promover la realización de trabajos de investigación en ámbitos rurales en años iniciales, con una parcial financiación de la universidad en estos casos, ya que se ha observado que estudiantes que realizan estas acciones tienden a optar por especializaciones allegadas a esta área (16). En cuanto al punto del desarrollo tecnológico, se puede observar la falta de materias que instruyan sobre herramientas tecnológicas o aprendizaje en habilidades computacionales, cursos que sí están presentes en una universidad evaluada, esto hecho con el contexto de una medicina cada vez más relacionada al uso de ingeniería en su labor. Este punto también se relaciona con la organización de la enseñanza, y se observa que en nuestra facultad está presente una enseñanza más fragmentada entre los cursos exceptuando por la presencia de cursos integradores, pero que en otros centros de estudio se da por sistemas corporales, teniendo clases que corresponderían a diferentes cursos en uno solo; complementándolo luego con cursos integradores. Luego se puede mencionar a la virtualización de la universidad, donde el surgimiento de MOOCs ha popularizado el aprendizaje individual y basado en problemas (17,18), y sería un gran punto de mejora la virtualización de algunos cursos por parte de la universidad para permitir su mayor acceso a estudiantes de la facultad y si se colocaran al público en general también elevarían la imagen de la casa de estudios a nivel mundial. Recomendaciones en este punto serían las de agregar un curso de habilidades informáticas, la reorganización paulatina de los cursos para su mayor relación y por tanto mejor entendimiento, y la virtualización de la universidad con la creación de MOOCs. Este último punto es destacable durante la pandemia actual, en donde la facultad tuvo que virtualizar materias que antes eran impensables de ser posibles ser llevadas virtualmente de una manera, a opinión, satisfactoria; esperando en este punto que luego de pasada la crisis sea posible tomar algunos de estos cursos de manera virtual.

En conclusión, dentro de una nueva era de nuevas líneas de investigación, de virtualidad y en un contexto de pandemia y posteriormente de post pandemia, será necesario realizar algunas mejoras y actualizaciones en la facultad; dentro de ellas podemos encontrar a la revalorización de símbolos propios como lo es Daniel Alcides Carrión como mártir y representante de los estudiantes de medicina de esta casa, y a los muchos otros que han pasado por aquí junto con los nuevos mártires que ha dejado la pandemia; y en otro punto también se necesitaría la mejora de los temarios de cursos, de las motivaciones que se les dan a estos y para investigaciones, agregar cursos relacionados a la informática y virtualización de la facultad. Realizar todas estas acciones tomará tiempo y debido a las convulsas situaciones vividas en nuestro país serán complicadas de concretar, pero en un mundo competitivo como el actual, es la hora de intervenir directamente a que estos cambios inicien para que al menos generaciones futuras puedan de tener la satisfacción de vivirlos como parte de nuestra facultad de San Fernando.

Referencias bibliográficas:

  1. Puche RC. El crecimiento exponencial del conocimiento médico y la actualización permanente de nuestros graduados. Rev med Rosario. 2015;102-5.
  2. Prioridades de Investigación en Salud [Internet]. INSTITUTO NACIONAL DE SALUD. [citado 4 de septiembre de 2021]. Disponible en: http://web.ins.gob.pe/es/investigacion-en-salud/prioridades-de-investigacion
  3. Instituto de Investigación de la Facultad de Medicina Humana – Líneas de Investigación [Internet]. [citado 4 de septiembre de 2021]. Disponible en: https://medicina.usmp.edu.pe/investigacion/index.php/publicaciones-inv/lineas-investigacion
  4. RAE. símbolo | Diccionario de la lengua española [Internet]. «Diccionario de la lengua española» – Edición del Tricentenario. [citado 4 de septiembre de 2021]. Disponible en: https://dle.rae.es/símbolo
  5. PERSONAJES EPÓNIMOS DE LA MEDICINA PERUANA DE RECONOCIDO APORTE A LA MEDICINA MUNDIAL [Internet]. [citado 4 de septiembre de 2021]. Disponible en: https://docplayer.es/80367858-Personajes-eponimos-de-la-medicina-peruana-de-reconocido-aporte-a-la-medicina-mundial.html
  6. García-Cáceres U. Daniel Alcides Carrión. Acta Médica Peruana. enero de 2006;23(1):12-4.
  7. Murillo J, Salaverry O, Mendoza W, Franco G, Calderón W, Tafur JR. Daniel Alcides Carrión y su contribución al imaginario cultural de la medicina peruana. Anales de la Facultad de Medicina. 17 de junio de 2002;63(2):141-59.
  8. GESTIÓN N. CMP: 400 médicos han fallecido por COVID-19 desde el inicio de la pandemia nndc | PERU [Internet]. Gestión. NOTICIAS GESTIÓN; 2021 [citado 4 de septiembre de 2021]. Disponible en: https://gestion.pe/peru/cmp-400-medicos-han-fallecido-por-covid-19-desde-el-inicio-de-la-pandemia-n ndc-noticia/
  9. Ramírez FAA, Bolívar DR. Internado médico durante la pandemia del COVID-19: la problemática de los practicantes preprofesionales de medicina ante la legislación peruana. Acta Médica Peruana. 2020;37(4):562-4.
  10. Greco P. Scienza & Società 33/34: Evoluzione di un rapporto. EGEA spa; 2018. 116 p.
  11. Mendiola MS. La Informática Biomédica y la educación de los médicos: un dilema no resuelto. EDUMED. 1 de enero de 2015;16(1):93-9.
  12. Conozca los resultados de Ranking de las Mejores Universidades de Perú 2019 [Internet]. [citado 4 de septiembre de 2021]. Disponible en: https://mba.americaeconomia.com/articulos/notas/conozca-los-resultados-de-ranking-de-las-mejores-un iversidades-de-peru-2019
  13. Informe Bienal sobre la Realidad Universitaria – 2018 [Internet]. [citado 4 de septiembre de 2021]. Disponible en: https://www.gob.pe/institucion/sunedu/informes-publicaciones/606251-informe-bienal-sobre-la-realida d-universitaria-2018
  14. Alarcón-Villaverde J, Romaní F, Gutiérrez C. Publicaciones científicas estudiantiles producidas en el curso de Epidemiología de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos durante el periodo 2003-2009. Anales de la Facultad de Medicina. 14 de junio de 2010;71(2):111-6.
  15. Miranda E, Garmendia F, Perales A, Mendoza P, Miano J, Calderón W. Evaluación de los planes curriculares y sílabos de las asignaturas de la Facultad de Medicina de la UNMSM, sobre la atención integral de salud a personas afectadas por la violencia. Anales de la Facultad de Medicina. diciembre de 2009;70(4):273-6.
  16. Bien A, Ravens-Taeuber G, Stefanescu M-C, Gerlach FM, ¿Güthlin C. What influence do courses at medical school and personal experience have on interest in practicing family medicine? – Results of a student survey in Hessia. GMS J Med Educ. 15 de febrero de 2019;36(1): Doc9.
  17. Harder B. Are MOOCs the future of medical education? BMJ. 26 de abril de 2013;346:f2666.
  18. Harden RM. Evolution or revolution and the future of medical education: replacing the oak tree. Medical Teacher [Internet]. 3 de julio de 2009 [citado 4 de septiembre de 2021]; Disponible en: https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01421590050110669
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